Robin Hood: ¿história o leyenda?

Robin Hood en la mitología

Algunos historiadores creen que los relatos del héroe-duende llamado Robin Hood están vinculados con el espíritu de los bosques, que forma parte de la mitología pagana.

Robín era un nombre que los paganos daban generalmente a los seres sobrenaturales, y el color verde, que era el que distinguía la vestimenta del héroe arquero, es el color tradicional atribuido al espíritu del bosque.

También está extendida la teoría según la cual Robín Hood era sencillamente uno de los personajes de las antiguas ceremonias del primer día de mayo, que a través de los años pasó a ser primero una leyenda y luego un presunto personaje histórico armado con un arco largo o warbow. La doncella Marian, que comparte las aventuras del héroe, puede ser una derivación de la Reina de mayo en esas mismas celebraciones paganas.

Robin en la história inglesa

Sin embargo, las pruebas documentales indican que entre los siglos XIII y XIV un hombre llamado Robín Hood vivió en Wakefield, en el condado de York; él puede haber sido el famosos arquero inglés y proscrito de la romántica leyenda.

Robín Hood (cuyo nombre de bautismo era Roberto) nació alrededor de 1290; su padre, Adam Hood, era un guardabosque al servicio de John, conde de Warenne y lord del señorío de Wakefield.

El apellido del guardabosque y de su hijo figura en los antiguos documentos de juzgado con distintas grafías: a veces aparece como Hod, otras como Hode o Hood.

El 25 de enero de 1316, según indica un documento, la criada de Robín Hood aparece acusada de robar madera seca y vert (antiguo término inglés que designa a los árboles reservados para dar refugio y alimento a los ciervos) de un viejo robledal.

Se la condenó a pagar una multa de dos peniques. En otros registros judiciales, de 1316, consta que Robín Hood y su esposa Matilde tuvieron que pagar una multa de dos chelines «por permitir que se construyera una casa de cinco habitaciones en una parcela vacía perteneciente al señor del condado».

Estatua de Robin Hood en el Memorial de Nottingham.

En 1322, el amo del país de Robín era Thomas, conde de Lancaster. El conde convocó a sus súbditos a las armas para rebelarse contra el rey Eduardo II; los súbditos no tenían más opción que la de obedecer incondicionalmente.

Robín se unió a las tropas del conde como arquero inglés; la revuelta fue aplastada y Lancaster fue capturado, juzgado por traición y decapitado; sus propiedades fueron confiscadas por el rey y se proscribió a sus seguidores.

Robín se ocultó en el bosque de Bamsdale, que en esa época cubría unos 48 kilómetros cuadrados y terminaba uniéndose al bosque de Shenvood, que ocupaba otros 40 kilómetros cuadrados en el condado de Nottingham. Los bosques estaban atravesados por la Gran Ruta del Norte, construida por los romanos; esa ruta proporcionaba pingües ganancias a los ladrones de caminos. En esta región nació la leyenda de Robín Hood el arquero inglés.

Robin Hood, sus arqueros y el obispo

En una de las supuestas aventuras de Robín Hood a lo largo de la Gran Ruta, el papel de antagonista corresponde al arrogante obispo de Nereford, que viajaba hacia York cuando vio al cabecilla proscrito y a algunos de sus hombres en trance de asar un venado para la cena.

Tomándolos por campesinos y enfurecido por su flagrante violación de las leyes del bosque, el obispo los increpó. Los proscritos le contestaron con toda calma que no los molestase, porque estaban a punto de cenar. Entonces el obispo de Nereford ordenó a los guardias de su escolta que apresaran a Robín Hood y los suyos.

Los proscritos rogaron clemencia, pero el clérigo juró que no la habría para ellos. Fue en ese momento cuando Robín hizo sonar su cuerno y, en un abrir y cerrar de ojos, el desdichado obispo se vio rodeado por los arqueros con sus famosos arcos largos de guerra; el episodio ocurrió en el prado de Lincoln.

Los proscritos tomaron prisionero al dignatario y a sus guardias y pidieron por ellos un rescate. Mientras permaneció cautivo, el obispo fue obligado a bailar la jiga alrededor de un gran roble; el árbol ya no existe, pero el sitio donde se levantaba es conocido hoy como la Raíz del Árbol del Obispo.

Los Robles de Robín Hood

En Bamsdale y Sherwood hay otros robles vinculados a Robín Hood y su banda: del llamado Árbol Central, a mitad de camino entre Thoresby y Welbeck, se dice que constituía el punto desde el cual surgía la red de caminos secretos de Robín Hood, que se extendía por todo el bosque.

Pero el árbol más famoso es el Roble Mayor, en Birkland. Se afirma que tiene 1000 años y es por lo tanto anterior a la conquista de Gran Bretaña por los normandos; tiene un diámetro de 9 metros. Lord Alfred Tennyson visitó este roble, el siglo pasado, y en su poema Los leñadores lo utiliza como metáfora para referirse al Pequeño John; el poema habla de éste como “ese roble en cuyo follaje pueden ocultarse nueve hombres sin tocarse”.

El Cercado de Robín Hood y Cercado de Pequeño John

Entre las anécdotas que se han transmitido a lo largo de los siglos acerca de la valentía de Robín Hood, figura la visita que Robín, acompañado de su íntimo amigo Pequeño John, hizo a la abadía de Abbey.

El abad les pidió a ambos que mostraran su pericia con el arco; Robín y Pequeño John dispararon desde el tejado del monasterio y las flechas cayeron, una frente a la otra, a ambos lados de una calle de Whitby Lathes, a más de un kilómetro y medio del monasterio.

El abad hizo erigir pilares de piedra en los sitios donde se clavaron las flechas; estos pilares sobrevivieron hasta fines del siglo XVIII. Los campos donde cayeron las flechas fueron llamados desde entonces Cercado de Robín Hood y Cercado de Pequeño John.

Los hombres de Robín

Pequeño John, segundo de Robín, recibió su irónico apodo a causa de su gran estatura. Se afirma que murió en Hathersage, en el condado de Derby; la tumba en que yacía fue abierta en 1784 y en ella se encontraron los huesos de un hombre excepcionalmente alto.

Robin Hood con el arco largo ingles

Robín y sus hombres se hicieron célebres, entre otras razones, porque desplegaron una actividad incesante en un territorio muy amplio. La bahía de Robín Hood, que dista muchos kilómetros de las costas del condado de York, fue bautizada así en recuerdo del proscrito, cuya banda tenía fondeadas allí numerosas barcas, que utilizaba para pescar y, eventualmente, para huir de las autoridades.

Durante uno de sus viajes, Robín visitó la iglesia de St. Mary, en Nottingham; una monja de la congregación lo reconoció y dio aviso al sherif. Robín echó mano a su espada y, antes de ser capturado, mató a 12 soldados. No pudo ser llevado a juicio porque Pequeño John, al frente de un numeroso grupo de proscritos, cayó sobre Nottingham y rescató a su jefe; de paso, buscaron a la monja y le dieron muerte.

El nacimiento de un héroe

Pero lo que transformó a Robín Hood en un héroe popular y en un arquero medieval famoso, fue su defensa de los desamparados.

Se apoderó de las riquezas de los poderosos y las distribuyó entre los pobres; además, al burlarse de las impopulares autoridades de esa época, se ganó el apoyo de los campesinos oprimidos.

Uno de los más célebres relatos surgidos de los robledales de Sherwood, es la leyenda sobre el encuentro de Robín Hood con el rey Eduardo II.

Narra que el rey, al saber que el número de ciervos reales de Whenwood disminuía debido al apetito de Robín Hood y su banda, decidió limpiar de proscritos el bosque. El rey y sus caballeros se disfrazaron de monjes y se internaron a caballo en el bosque.

Cuando encontraron a Robín Hood y a parte de su banda, éstos les exigieron dinero; el rey les dio 40 libras y afirmó que eso era todo lo que tenía. Robín tomó entonces 20 libras para distribuir entre sus hombres y devolvió las otras 20 al rey.

En ese momento, Eduardo II mostró a Robín el sello real y comunicó al proscrito que el rey quería verlo en Nottingham; Robín pidió a sus hombres que se arrodillaran ante el sello real y juraran fidelidad al rey. Más tarde, la banda invitó a los «monjes» a comer: la comida consistió en venado real a la brasa.

Poco después Eduardo II reveló a todos su identidad y perdonó a los proscritos, con la condición de que se instalaran en la corte y se pusieran a su servicio.

La leyenda de Robin Hood

La leyenda aparece en A Lvtell Geste of Robyn Hood, un libro publicado en 1459. Puede que todo esto no sea nada más que una leyenda; pero el rey estuvo realmente en Nottingham en noviembre de 1323, y el relato de su encuentro con Robín Hood es coherente con lo que se sabe de su personalidad.

Además, el nombre de Robín Hood aparece meses después, en 1324, en los registros de la casa de Eduardo II. Allí figuran constancias de los salarios que se pagaron a Robín hasta noviembre de ese mismo año. A partir de esa fecha, el nombre de Robín desaparece de los documentos oficiales para sumergirse nuevamente en el folklore. Es posible que, después de disfrutar durante tanto tiempo de la libertad en el bosque, Robín fuera incapaz de ponerse al servicio de nadie, ni siquiera de su rey.

Las aventuras de Robín Hood en los bosques continuaron hasta cerca de 1346; se dice que murió en ese año, en el monasterio de Kirklees. Parece que la priora aceleró la muerte de Robín cuando éste le pidió que pusiera fin a los dolores que padecía: la religiosa -se dice- practicó a Robín una sangra tan prolongada que ya no pudo recuperarse.

La historia termina cuando Robín Hood consigue hacer sonar por última vez su cuerno de caza, aportado por su fiel compañero, Pequeño John.

Antes de morir, Robín disparó una flecha desde la ventana de su habitación, en dirección al bosque, y pidió que lo enterraran en el sitio donde la flecha hubiese caído. Aún hoy es posible ver el sitio que Robín eligió como tumba.

La de Robín Hood es una historia romántica, que se ha mantenido viva y ha sido narrada y vuelta a narrar durante 600 años. Pero si se trata de un mito o de una historia real, de un hecho histórico o de una leyenda, es algo que permanece en el misterio

La balada de Robin Hood

Las hazañas de Robin Hood se narran en una serie de baladas que fueron transmitiéndose de forma oral, durante siglos y siglos. La balada es el género medieval de la literatura inglesa equivalente a los romances de nuestra literatura. En ellas se contaban las distintas aventuras de un héroe.

Las baladas son anónimas y fueron concebidas para ser cantadas o recitadas por los juglares. Por eso, debido a la transmisión oral y a la intervención de numerosos juglares, las baladas presentan diversas versiones sobre un mismo hecho.

Pelicula de Robin Hood con el arco largo ingles

En el caso de Robin Hood, sus hazañas se narran en más de treinta baladas. Éstas fueron recogidas en un verdadero poema épico: The gest of Robin Hood.

La balada se compone de cuatro historias:

  1.  Robin y el Caballero: La historia de Sir Ricardo.
  2.  Robin, pequeño John y el Sheriff: El concurso de arquería con la muerte del Sheriff.
  3.  Robin y el Rey: El Rey entra disfrazado en el bosque al encuentro de Robin.
  4.  La muerte de Robin Hood: Su traición en Kirklee donde es condenado a morir.

La obra, impresa alrededor del año 1500, agrupa los distintos episodios sobre la vida del héroe. A lo largo del tiempo, las andanzas de Robin Hood han inspirado obras literarias -como es el caso de Ivanhoe (1819), de Walter Scott.

Asimismo, la vida del héroe de Sherwood ha sido llevada al cine. Robin Hood ha sido protagonista de numerosas películas, algunas de ellas de dibujos animados.

Construir un arco largo de una sola pieza de madera

La idea es construir un arco largo de una sola pieza, sin ventana, de unas 40 libras de potencia y con herramientas medievales.

En este caso partiremos de un trozo de fresno de 200x4x4 cm. con las vetas muy rectas.

Las herramientas usadas han sido un par de bastrenes, un cepillo de carpintero y papel de lija (este ultimo muy poco histórico).

La forma del arco

La idea inicial es muy fácil, rebajar madera hasta que el arco tenga la forma y potencia deseada.

Se tiene que ir ensanchando desde el extremo (tip) hasta el centro y volviéndose estrecho desde el centro hacia el otro extremo.

Y si miramos el arco por su sección, que tenga forma de D, donde la parte redondeada es al parte trasera del arco.

Sacando madera del arco

Como ya tengo la forma en mente solo queda ir sacando madera, primero y mientras no tiene formas curvadas lo hago con el cepillo de carpintero, que me permite regular el grosor de la madera a sacar.

Madera para construir un arco

 

Hemos de ir revisando que la madera vaya cogiendo la forma deseada. Ir revisando que estamos cortando a favor de la veta de la madera y no en sentido contrario, ya que podríamos arrancar un trozo de madera y echar a perder todo el listón.

Revisando la construcción de un arco

Con el tiempo el arco irá cogiendo forma y perdiendo potencia. Pero tendremos que sacar mucha madera para llegar al resultado que esperamos.

Cuando ya tenga un poco de forma y se le pueda empezar a poner una cuerda para ir viendo el avance y por donde flexiona mas, le haremos los cortes para poner la cuerda (los tips).

En el caso de este longbow, se ha añadido una pequeña placa de hueso de vaca para decorar y para lograr mas profundidad en la muesca de la madera.

Una vez cortada la muesca para la cuerda ya podemos intentar montarlo.

Usaremos una cuerda muy larga, casi tanto como el arco, solo queremos flexionarlo un poco y mirar si esta equilibrado entre palas.

Arco largo de madera

Estos pasos los tendremos que hacer muchas veces, sacar madera, montar el arco, mirar como flexiona, volver a desmontar y sacar mas madera … hasta que llegar al resultado deseado.

En este punto tenemos que usar herramientas mas finas, tipo un bastren pequeño, que sola raspa milímetros de madera.

Regulando la curvatura de las palas

En esta primera foto vemos el arco montado y puesto en la madera para el tillering y midiendo la poténciaEsta madera tiene una base donde aguantar el arco y diferentes muescas donde ir poniendo la cuerda poco a poco, para ir abriendo el arco y calcular la flexion y potencia de las pala.

Medir la potencia del arco

En la foto no se aprecia muy bien, pero marque con lápiz diez tramos de arco, cinco en cada pala. Un vez flexionado el arco, mido la distancia de la cuerda al arco par ver si en la misma marca de cada pala esta distancia coincide, sino coincide, tocará sacar madera de la que este menos flexionada.

Arco longbow de madera

 

Acabado del arco

Para el acabado de la madera, esta vez he usado tapaporos (muy poco medieval) y después lijado con lana de vidrio muy fina. El acabado final lo he hecho a abase de cera con trementina.

Recordar que …

El punto de enfleche debe estar unos milímetros por encima de lo habitual.

El “brace Height” debe ser la longitud dividida entre 11.

El arco es de madera, solo madera, y para que no rompa lo mejor es montarlo y dejarlo reposar un rato (se recomienda hasta 30 min) para que la madera se acostumbre, después tirar unas cuantas flechas a media apertura para ir probando y al final ya tirar al máximo de apertura.

Probando el arco

Arquero medieval disparando arco

Arqueros en los ejércitos medievales

Durante la mayor parte de la Edad Media, las tropas de artillería estaban integradas por arqueros que manejaban alguno de los distintos tipos de arco y ballestas.

Los arqueros tenían la ventaja de poder matar y herir a enemigos a distancia sin participar en el combate cuerpo a cuerpo. El valor de este tipo de tropas era bien conocido en la antigüedad, pero las lecciones aprendidas se olvidaron temporalmente durante la Alta Edad Media.

Los caballeros guerreros que tenían la tierra bajo su control detentaban el rango más alto, y su código exigía el combate cuerpo a cuerpo contra un enemigo importante.

Matar a distancia con flechas era un deshonor para los caballeros, por lo que las clases dominantes se ocuparon poco de desarrollar este arma y de utilizarla eficazmente.

Arco longbow medieval en un campamento del siglo XIV
Arco longbow medieval en un campamento del siglo XIV

Sin embargo, con el tiempo se fue poniendo de manifiesto que los arqueros eran útiles y eficaces tanto para los asedios como para las batallas. Más y más ejércitos, aunque fuera a regañadientes, les hicieron sitio.

Los arcos

Los arcos utilizados en la Edad Media eran de varios tipos: arcos de corto alcance, arcos compuestos y arcos de largo alcance.

Arcos de corto alcance

Los arcos de corto alcance medían entre 1 y 1,20 metros, y eran bastante sencillos de fabricar y manejar. Eran el tipo de arco empleado con mayor frecuencia y también los arcos más utilizados en la caza.

Tenían un alcance medio, exactitud y fuerza, y requerían una buena experiencia y un perfecto entrenamiento para que su utilización fuese efectiva.

Flechas de madera para arcos largos

Arcos compuestos

Los arcos compuestos eran originarios de Asia. Estaban formados por láminas de madera o tiras de hueso atadas juntas. Las láminas los convertían en arcos poderosos, pero requerían mayor fuerza y entrenamiento que el arco común.

Este arco relativamente corto fue el arma favorita de los jinetes arqueros, principalmente de los mongoles y otros pueblos asiáticos que eran especialistas en equitación.

Una variante del arco compuesto tenía los extremos curvados hacia fuera (lo que se conseguía calentándolo al vapor y curvando las láminas durante el proceso de fabricación). Este arco curvo era de mayor potencia y requería un alto grado de fuerza y destreza.

Arcos largos ingleses o longbows

Los arcos de largo alcance, también conocidos como longbows o arco largo inglés se originaron en Gales y de allí pasaron a Inglaterra.

Eran arcos de casi dos metros fabricados de una sola pieza de madera, normalmente tejo. El arco de largo alcance disparaba flechas de un metro. Las flechas podían tener puntas anchas que penetraban las armaduras de cuero y causaban laceraciones, y se utilizaban para combatir a la infantería.

También existían flechas de punta estrecha que penetraban la malla o los petos y se disparaban contra los guerreros con armadura.

Para disparar el arco de largo alcance era necesario tener bastante entrenamiento y práctica.

Las ballestas

Las ballestas ya eran conocidas en la antigua China pero, al parecer, se reinventaron de nuevo en Europa alrededor del 900.

Tenían un buen alcance y eran más poderosas que la mayoría de los arcos, aunque llevaba bastante más tiempo cargarlas. Un ballestero podía disparar una media de dos flechas por minuto.

El arco de la ballesta se sujetaba horizontalmente y se disparaba mediante un gatillo que liberaba la cuerda tensada.

Ballesta medieval, arco de madera

Para cargarlo, se apuntaba con la parte delantera del arma hacia el suelo, sujetándola con el pie. Podía tirarse de la cuerda hacia arriba y hacia atrás con ambas manos o con la ayuda de una manivela.

Las ballestas disparaban saetas o rallones, que eran mucho más cortos que las flechas típicas. Las saetas tenían plumas o tiras de cuero para proporcionarles estabilidad en el vuelo y una afilada punta de metal.

Los ballesteros solían llevar unos grandes escudos con abrazaderas de madera, llamados paves para protegerse mientras se agachaban a cargar sus armas. De este modo formaban un muro que los protegía.

Cuando disparaban, sólo eran visibles sus ballestas y las cabezas cubiertas con cascos. Si tenían que luchar contra una fuerza similar de arqueros de largo alcance, normalmente se veían obligados a retirarse.

La ballesta era un arma mortal muy popular por el simple motivo de que no necesitaba casi entrenamiento para manejarla. Los soldados con poca experiencia podían aprender su manejo muy rápidamente, y un disparo bien dirigido podía matar a un caballero que hubiera pasado toda su vida entrenándose en las artes de la guerra.

Ballesta de madera con arco de acero

Las ballestas eran consideradas injustas en algunos círculos (en los de los caballeros, principalmente) porque requerían una escasa destreza. Ricardo I de Inglaterra, Corazón de León, fue herido dos veces por disparos de ballesta, la segunda con consecuencias fatales.

La idea de que un hombre de su grandeza fuese herido de muerte con tanta facilidad por un soldado común, resultaba insoportable para la nobleza.

En el siglo XII, un Papa intentó prohibir el uso de las ballestas por considerarlas inhumanas.

Formaciones de arqueros

Los arqueros de infantería combatían en formaciones masivas de cientos e incluso miles de hombres. Dentro de un radio de acción de cien yardas, tanto los disparos con arco como los de las ballestas podían penetrar las armaduras.

A esa distancia, los arqueros disparaban a objetivos individuales. Las consecuencias para el enemigo eran devastadoras, especialmente si no podían responder al ataque.

En una situación ideal, los arqueros desbarataban la formación enemiga disparando durante algún tiempo. El enemigo podía estar a salvo de la caballería tras las estacas, pero no podía parar todas las flechas o saetas que le disparaban.

Si el enemigo abandonaba sus defensas y cargaba contra los arqueros, la caballería pesada entraba en acción, a poder ser a tiempo de salvar a los arqueros. Si la formación enemiga no se movía de su sitio, podía acabar debilitándose hasta el punto de que la caballería pudiese cargar con eficacia.

Arqueros medievales con longbow
Arqueros medievales con longbow

Los arqueros ingleses

A los arqueros se les animaba y subvencionaba activamente en Inglaterra ya que los ingleses, al librar batallas en el continente, estaban en desventaja en cuanto a número.

Los ingleses alentaban el uso del arco largo organizando torneos de arquería por todo el país. El resto de los deportes estaba prohibido en domingo.

Así surgió una gran reserva de arqueros experimentados que podían ser reclutados para los ejércitos. La ley obligaba a cada condado inglés a proporcionar un determinado número de arqueros anualmente.

Arqueros con arco longbow

Por lo general no había escasez de aspirantes, ya que la paga de los soldados era buena en comparación con la de otros trabajos.

Cuando los ingleses aprendieron a usar los grandes contingentes de arqueros, empezaron a ganar batallas a pesar de su inferioridad numérica.

Los ingleses desarrollaron la táctica del aluvión de flechas aprovechando el arco de largo alcance, el conocido Longbow galés.

En lugar de disparar sobre objetivos individuales, lo hacían sobre el área ocupada por el enemigo. Disparando hasta seis flechas por minuto, tres mil arqueros podían arrojar 18.000 flechas contra una formación enemiga.

Los efectos de tamaño aluvión en los hombres y caballos eran devastadores.

Los caballeros franceses que luchaban en la guerra de los Cien Años, hablaban de que el cielo se teñía de negro y del ruido de los proyectiles en su trayectoria.

El problema de emplear arqueros era protegerlos mientras disparaban.

Para ser eficaces, tenían que estar relativamente cerca del frente enemigo. Los arqueros ingleses transportaban estacas que clavaban con mazos en el campo de batalla frente al objetivo de sus proyectiles.

Estas estacas les prestaban cierta protección frente a la caballería enemiga.

Ellos confiaban en el poder de su arsenal para rechazar a los arqueros enemigos. Si eran atacados por la infantería enemiga, se hallaban sin embargo en desventaja.

La batalla de Hastings, 1066

La victoria decisiva de Guillermo I en Hastings en el año 1066 pudo deberse a sus arqueros, aunque los caballeros, como era tradición, se llevaron la mayor parte del crédito.

Los anglosajones ocupaban una ladera, y estaban tan apiñados tras su barrera de escudos, que los caballeros normandos tenían grandes problemas para penetrarla. La lucha transcurrió durante todo el día.

Finalmente los anglosajones se aventuraron a dejar su barrera de escudos, en parte para dar alcance a los arqueros normandos. Una vez fuera, los anglosajones fueron abatidos con facilidad.

Durante un tiempo, pareció que los normandos iban a perder, pero muchos piensan que los arqueros normandos estaban ganando la batalla. Un flechazo afortunado hirió de muerte a Harold, el rey anglosajón y, a partir de ese momento, la batalla concluyó rápidamente.

Guillermo Tell, el famoso ballestero. ¿Verdad o leyenda?

Guillermo Tell sí fue un personaje real. que vivió en un cantón Austríaco, en el siglo XVI.

Por aquellas épocas era costumbre poner un poste en las aldeas pertenecientes a un gobernador o señor feudal, con una prenda -habitualmente un sombrero- que representaba el poder de aquel sobre sus súbditos; ante ese poste, los pobladores del lugar debían de hacer una reverencia como muestra de acatamiento.

Parece ser, que Guillermo Tell, un afamado arquero de este cantón, se negó a realizar dicho comportamiento sumiso, por lo cual Gessler, el despótico gobernador austriaco del cantón de Uri, le obligó a disparar una flecha a una manzana situada sobre la cabeza de su hijo.

La historia cuenta que acertó a la primera oportunidad (de dos posibles). Hasta aquí los hechos contrastados.

La leyenda dice que que fue con un arco, pero parece más plausible (no por habilidad, sino porque era su hijo y pudo elegir) que fuera con una ballesta.

También hay leyendas que dicen que con la flecha que le sobró mató al gobernador. Otras que le amenazó, y aunque fue detenido escapó y posteriormente lo mató.

También se dice que con esa muerte inició el proceso de sublevación contra el imperio austriaco y consiguió la liberación de su cantón que posteriormente junto a otros, sería la actual Suiza.

La primera versión escrita de la leyenda apareció en una balada del siglo XV, que sirvió más tarde de base para el famoso drama Wilhelm Tell (1804) de Friedrich von Schiller y para la ópera Guillermo Tell (1829) de Gioacchino Rossini.

Sin embargo, la leyenda carece de bases históricas. Entre los mitos y leyendas europeas existen cuentos que hablan de amos muertos por la certera puntería de tiradores expertos; la leyenda nórdica de Toki es un ejemplo más.

História de la arquería

No sabemos exactamente ni cuándo ni cómo surgió la idea de usar una rama unida por sus extremos por un trozo de cuerda vegetal, para lanzar un palo.

Pero desde las primeras épocas de la humanidad el arco y la flecha constituyeron herramientas indispensables para el hombre, ya sea para cazar o defenderse.

Se considera que la historia del tiro con arco  tiene más de 20 mil años.

El arco mas antiguo fue encontrado en Dinamarca, y se calcula que tiene alrededor de 10 mil años, aunque en Stellmoor se han hallado flechas de hasta 13 mil años.

Después de la era primitiva, se tienen indicios de que los primeros en utilizar el arco fueron los egipcios,  (3.500 a.C.) .

Para 1800 A.C. los asirios usaban un nuevo modelo, fabricado con madera, cuero y marfil para dar a esta arma un definido perfil curvado.

Este tipo de arco, más pequeño que el egipcio, fue determinante en las luchas para expandir su imperio, pues les permitía dispararlo mientras cabalgaban.

Después se crearon los carros tirados por caballos, desde los que actuaban los arqueros.

En China, el tiro con arco se remonta a la dinastía Shang (1766-1027 a.C.).

El arco marcó de gran manera la superioridad de muchos pueblos en la guerra.

Por ejemplo los romanos tenían uno de los mejores ejércitos del mundo, pero los persas fueron superiores por sus arqueros.

Asimismo, durante las cruzadas los turcos demostraron su efectividad con sus arcos recurvos y mejores técnicas de tiro, en tanto que los mongoles conquistaron gran parte de Europa debido también al buen uso de sus arcos.

El tiro con arco en la edad media

Ya en el año 1.066 d.C., en la batalla de Hastings los normandos pudieron defenderse de los ingleses gracias a que habían desarrollado un tipo de arco más grande y eficaz.

Este modelo, conocido como Longbow, fue adoptado por los propios ingleses,.

Durante la edad media europea, los arqueros más notables fueron los de los ejércitos ingleses, sus proezas en las competiciones deportivas, luchas y cacerías fueron cantadas en baladas medievales.

También aparece a finales del siglo XIV o principios del XV la historia de Robin Hood, un proscrito que fue glorificado por robar a los ricos para dárselo a los pobres y que se hizo famoso por su afinada puntería con el arco.

La introducción gradual de la pólvora dejó al arco y las flechas obsoletos, especialmente en el oeste de Europa a partir del siglo XVI.

La historia del tiro con arco cambia con la aparición de las armas de fuego

Al aparecer las primeras armas de fuego y gracias a su rápida evolución, el arco fue desplazado como arma de guerra. Sin embargo, el tiro con arco tomó un nuevo matiz: el  deportivo.

En 1537 Sir Christopher Morris recibió de Enrique VIII (quien promovió la arquería como deporte oficial de Inglaterra), el encargo de crear la sociedad de arqueros conocida como La Hermandad de San Jorge.

Las antiguas pruebas deportivas tuvieron su origen en aquellas usadas para el entrenamiento de guerra:

Clout: Tiro a una banderilla clavada en el suelo a 180 yardas.

Wand: El blanco era una vara de madera de 5cm de ancho por 1,80m de alto, ubicada a 100yardas.

Flight: Prueba para ver quién llegaba más lejos.

Speed: Ganaba quien mantuviera la mayor cantidad de flechas volando simultáneamente después de arrojada la primera.

Roving: Se escogía un elemento del paisaje que estuviese distante y se trataba de impactarlo usando la menor cantidad de flechas posible.

El torneo de tiro con arco más antiguo, celebrado ininterrumpidamente y todavía existente, conocido como Ancient Scorton Arrow, que se inició en Yorkshire en 1673.

En 1781 se fundó la Royal Toxophilite (en griego, toxon, “arco”; philos, “amante”, “amigo”) Society, para impulsar este deporte.

En 1787 las mujeres ya pasaron a formar parte de las asociaciones de tiro con arco.

El arco en América

En América las tribus indígenas del norte utilizaban el arco para cazar y hacer la guerra, celebrando incluso competiciones de cacería a caballo; pero fue hasta el año de 1828 cuando se formó en Filadelfia el primer club de arqueros, llamado United Bowmen.

Finalizada la guerra civil en los Estados Unidos de Norteamérica, se prohibió que los soldados de la Confederación utilizaran armas de fuego, por lo que los hermanos Will y Maurice Thompson decidieron aprender el arte de la arquería de los indios de la Florida.

Maurice escribió The Witchery of Archery, dando con ello un importante impulso a esta actividad en ese país, de tal forma que en 1879 se creó la Asociación Nacional de Arqueros, encargada de promover competiciones a nivel nacional.

En 1939 surgió la Asociación Nacional de Tiro de Caza.

El arco en las olimpiadas

Las pruebas principales de un torneo de tiro con diana se llaman rounds y el número de flechas y la distancia están especificadas previamente.

Los frontales de las dianas están hechos de papel y sujetados en un parapeto, antiguamente de paja y ahora de materiales mas modernos como la espuma prensada.

La diana es circular y tiene una serie concéntrica de anillos alrededor de un centro sólido y se coloca a una altura de 1,3 m sobre el suelo.

Extendiéndose hacia afuera desde el centro, los colores de los anillos son: amarillo, rojo, azul, negro y blanco.

Los anillos tienen asignados valores, en puntos, para las flechas que impactan en ellos; el valor varía desde 10 (en el anillo central de color oro), hasta 1 (en la parte de fuera del anillo blanco).

La primera prueba olímpica de tiro con arco fué en los juegos olímpicos de París 1900, para homenajear a Hércules, que es considerado como el primer arquero de la humanidad.

También se compitió en tiro con arco durante las olimpiadas de San Luis 1904 e Inglaterra 1908, pero tuvieron que pasar más de 50 años para que la arquería fuera un verdadero deporte olímpico.

Para 1930 los polacos crearon un reglamento que dio la pauta para que se formara la Federación Internacional de Tiro con Arco, que empezó a regular esta actividad. Así, en 1972 el tiro con arco reapareció y se consolidó en las olimpiadas.

Modernizado en las olimpiadas de Barcelona en 1992 para aumentar el interés, las tiradas olímpicas consisten en una ronda clasificatoria, una eliminatoria, una final, una eliminatoria por equipos y una final por equipos.

Las pruebas individuales engloban 64 arqueros que tiran todos al mismo tiempo a dianas situadas a 70 m de distancia; aquellos que consigan la mayor puntuación, después de varias tiradas eliminatorias, compiten por las medallas.

La competición se realiza de acuerdo con las reglas de la Federación Internacional de Tiro con Arco.

El desarrollo del arco

Los tipos de arcos utilizados en cada región, en cada época y por cada pueblo, fueron determinantes para muchas circunstancias y avances.

Así, mientras el hombre de Cromagnon podía cazar con efectividad mediante tiros a distancia, los bosquimanos de Kalahari se convirtieron en los mejores cazadores del mundo dado que al ser sus tiros descontrolados y de escasa penetración (pues el tipo de arco que usaban estaba hecho de rama, cuerda de fibras vegetales y usaban flechas sin plumas), se veían obligados a aproximarse a sus presas a menos de 10 metros de distancia.

A partir de aquellos hechos, el avance más notable para la arquería moderna se dio cuando en 1946 James D. (Doug) Easton fabricó las primeras flechas de aluminio.

Luego, en 1966 H.W. Allen inventó el arco compuesto, que utiliza dos poleas descentradas gracias a las cuales se reduce la tensión de la apertura y el peso del arco.